El gobierno y la IP coinciden en que el tema sigue vigente, aunque parezca que en el discurso ya se apagó
El secretario de Administración y Finanzas, Juan Pablo De Botton, y el líder de la Coparmex CDMX, Adal Ortiz, aseguraron que la capital aún puede beneficiarse del nearshoring pese a los aranceles impuestos por Estados Unidos
La Ciudad de México aún tiene posibilidades de aprovechar el nearshoring, a pesar de que los aranceles aplicados por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, afectan mucho a la economía nacional, reconocieron Juan Pablo De Botton y Adal Ortiz, secretario de Administración y Finanzas del gobierno capitalino y líder local de la Coparmex, respectivamente.
En entrevistas por separado, hablaron en forma optimista con El Sol de México sobre las ventajas que ofrece la capital del país a los inversionistas extranjeros y nacionales que buscan un sitio para relocalizar sus empresas.
¿Cuáles son los nichos de oportunidades de relocalización que ofrece la Ciudad de México? De Botton respondió: “La Ciudad de México es una ciudad que lo tiene todo, el 85 por ciento del sector financiero está basado en la Ciudad de México, entonces claramente es un gran hub financiero, es un gran hub de innovación, la mayor parte de los fondos de capital privado están viendo a la Ciudad de México con grandes oportunidades”.
La segunda ventaja que mencionó el secretario fue que la capital tiene el personal especializado y cuenta con ingenieros, matemáticos, físicos y científicos excelentes, por lo que hay que considerarla también como un gran hub de innovación para el crecimiento de la tecnología.
De Botton precisó que todavía no están los datos de cuánta Inversión Extranjera Directa (IED) llegó a la Ciudad de México en el primer trimestre del año, pero recordó que en 2024 alcanzó los 14 mil millones de dólares, los que representó 50 por ciento de la registrada a nivel nacional.
En otro tema, el funcionario habló sobre la posición que tiene la capital con China con su gran presencia comercial y garantizó que “hay una gran relación” con todos los países del mundo y sus autoridades creen en hacer negocios.
Al respecto, Adal Ortiz opinó que la relación comercial con China no es un tema de ideologías o de elegir lado, “sin embargo, lo único que importa es cuidar el Estado de Derecho y que todo lo que se haga en inversión pública e inversión privada sea en el Estado de Derecho, como China y Estados Unidos”.
Al igual que el secretario de Administración y Finanzas, el líder del sindicato patronal local afirmó que la Ciudad de México está en uno de los mejores momentos para aprovechar la relocalización y el tema sigue vigente, aunque parezca que en el discurso ya se apagó.
“Aunque nos ha afectado muy duro el tema de los aranceles, en comparación con otras naciones somos los menos afectados, entonces, eso quiere decir que nos convertimos en automático en más competitivos de lo que ya éramos frente a otras naciones”, subrayó el dirigente de la Coparmex local.
El Consejo Económico Social y Ambiental de la Ciudad de México hizo un estudio sobre el impacto y las oportunidades que el nearshoring representa para la economía de la ciudad y los estados aledaños.
El organismo advirtió en el documento las amenazas que tiene la capital del país en este tema y puso en primer lugar a la inestabilidad económica generada por las fluctuaciones en la economía global y nacional que impactan la estabilidad y atractivo de la capital como destino del nearshoring. Luego está la competencia internacional representada por otros países y ciudades latinoamericanas que también buscan la relocalización y eso intensifica la competencia para atraer inversiones.
Los riesgos políticos ocupan el tercer lugar por los eventuales cambios en la política económica o en la administración del gobierno que afecten las políticas de incentivos y el entorno empresarial.
“Desafíos logísticos: a pesar de la infraestructura avanzada, el tráfico y los problemas logísticos en la Ciudad de México pueden presentar desafíos para la operación eficiente de empresas internacionales”, concluyó.